Cuento corto El robot neutrón

Ciro poseía una mente prodigiosa, era capaz de aprenderse párrafos enteros extraídos de libros con tan sólo verlos por unos cuantos segundos. Esto hizo que se interesara sobre todo en la robótica.

Cuento corto El robot neutrón

Juntando algunas cosas viejas que tenía en su cochera y comprando otras tantas se dispuso a armar un robot que fuera capaz de mantener una conversación coherente con un humano, pues le era muy difícil relacionarse con otras personas y necesitaba con quien charlar de vez en vez.

Al primer prototipo lo llamó “Átomo”, pero este solamente estuvo activo un par de días, pues los chips que le permitían articular las palabras fallaron.

Fabricó durante varios meses muchos modelos pero ninguno le convencía. Un pariente le comentó que tal vez el error más grande que estaba cometiendo era tratar de igualar la mente humana con un cacharro.

Por ese motivo, le sugirió que antes que nada inventara un robot que fuera capaz de realizar una tarea en concreto y luego irlo mejorando hasta que el autómata consiguiera hacer lo que su creador anhelaba.

Desechó todos sus bocetos y solamente se quedó con los planos que servían para construir el esqueleto. En lugar de hacerlo de cuerpo completo, nada más se dedicó a construirlo desde la parte del torso hacia arriba.

Cuando lo tuvo listo, se detuvo a pensar cuál sería la tarea primaria que el androide debería llevar a cabo. No tardó mucho en saber que lo que verdaderamente quería era que el robot de nombre neutrón por cierto, fuera un especialista en relatar historias fantásticas pero de una manera en la que nadie lo hubiera hecho antes.

En lugar de una memoria digital, le puso una vieja grabadora de cintas magnéticas en donde cargó varios cassettes, mismos que contenían muchos cuentos cortos. Lo que llamaba la atención del autómata es que él era quien decidía qué cuento le apetecía narrar, gracias a una combinación de materiales informáticos que combinaban lo nuevo de la tecnología con un aspecto retro entrañable.