Lindas leyendas cortas El buen pirata

Los piratas indudablemente son retratados en los libros de historia como pillos que se dedicaban a saquear las embarcaciones mercantes con el objetivo primordial de obtener un botín.

A pesar de ello, hoy día quiero compartir contigo una de las más lindas leyendas cortas que se refiere a un encuentro que tuvo un joven marino con un bucanero de altamar.

Lindas leyendas cortas El buen pirata

La embarcación que era tripulada por ese estudiante naval, sufrió un accidente. Los demás marinos lograron subir a los botes salvavidas. Sin embargo, el muchacho tuvo que aferrarse a una cámara de hule para salvar su vida.

Así estuvo flotando durante varias horas hasta que alcanzó a ver que un barco de tamaño mediano se acercaba a su ubicación. En un primer momento, no se dio cuenta de que aquella nave tenía en el mástil principal la bandera negra con la calavera blanca.

Es más, cuando pudo distinguir ese símbolo ya era demasiado tarde, pues el barco prácticamente estaba a un lado de él.

El marino escuchó una voz aguarden tosa que le dijo:

– Sujétate a la soga hijo, nosotros te subiremos lo más rápido que podamos.

Cuando por fin estuvo encubierta, el marinero observó que en aquella nave sólo había un pirata y un loro de color verde.

– No me mate capitán. Por favor, no tengo nada de valor que pueda servirle.

– ¿Pero quién te ha dicho que yo quiero asesinarte? Me acerqué a ti porque estabas en una situación de peligro y no había nadie más que pudiera socorrerte.

– Espere un momento. ¿Qué es lo que desea? Este comportamiento no es el que tendría un contrabandista de los mares.

– Tienes razón hijo. Lo que ocurre es que yo no soy un pirata cualquiera. Antaño robé muchas naves y conseguí monedas de oro, joyas y muchos objetos hermosos. Sin embargo, fui traicionado por mis colegas quienes me arrojaron por la borda. Por eso ahora, me dedico solamente a hacer el bien.

Apenas el hombre terminó de pronunciar esas palabras, el barco chocó con la orilla de la playa y el marino cayó sobre la arena. Cuando este abrió de nuevo sus ojos, la embarcación había desaparecido .